Crónicas de viaje desde el hogar #1

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Componiendo saberes al borde del precipicio

Días 3 y 4 de confinamiento

Estamos al borde del precipicio, ahora mismo el gobierno en los territorios de España puede confiscar bienes privados si lo ve necesario, para el abastecimiento o para garantizar la salud pública. Es un decreto que entra en vigor para 2 semanas, PRORROGABLES. Podemos mirar a otros países para ver cómo estas medidas van evolucionando a medida que evolucionan también los contagios y las muertes causadas por Covid-19 y todo lo que lo constituye (en China el viernes 13 volvían a abrir museos tras 9 semanas de cierre). También observamos a Italia, oímos como se habla de Corea del Sur y sabemos que ahora en China están controlando los casos “importados”. Ya no basta con tomar decisiones personales. Eso era ayer. Ahora es necesario lanzar discursos que digan qué significa que sea imposible e inaceptable que nos veamos, nos toquemos, o que propiciemos encuentros, a no ser que sea estrictamente necesario, por ley y por co-responsabilidad. No vale hacerse el listo o la lista, no vale nada, casi nada. Las lecciones para aprender son bastante grandes y al mismo tiempo pequeñas, parten de la necesaria reclusión y el reposo, como si todas en el planeta tuviésemos a la vez un periodo de sangre genital muy largo y nos tuviésemos que meter en la tienda roja. Cada une en la suya, o acogiendo a la pro o pre ‘genie’.

Parece también que la disciplina está siendo la herramienta propia de los estados socialistas autoritarios (¿se puede quizás nombrar así al espesor de complejidades que es ahora mismo China?) y que el miedo, la multa y la prohibición son las herramientas que tienen los estados capitalistas que protegen en ciertos ámbitos los bienes comunes (digamos que esto es el sueño de la unión europea, a la que confinó a las minúsculas, porque minúsculas somos todas). Por contrapartida, la indiferencia ante la situación de las personas más vulnerables son las herramientas de aquellos otros estados capitalistas que protegen los privilegios de las altas esferas económicas, masculinas, blancas y pre, post y de facto coloniales. Ahora hay que aceptar la incertidumbre de no saber si todo esto es así, si hay algún plan malévolo (me niego a indagar en youtube), o si en cambio se trata más bien de un estado transitorio y accidental de las cosas. Sino para siempre, está claro que algo está sucediendo por un tiempo suficiente como para que cambiemos, familia, de onda.

Hace tiempo, en plena crisis post referéndum en Catalunya, escuché mientras estaba en el aeropuerto, como un analista económico hablaba de la unión europea. Decía que como unión territorial, no funcionaba, ya que ninguna que se base en el espacio ocupado lo hace. Decía en su podcast que no importaba por lo tanto si Catalunya al separarse de España, conseguía o no seguir formando parte de la unión.

Me he topado con varias cosas random (que no lo son y lo son) y una de ellas me ha recordado a las declaraciones de ese día (esa masa de eventos que acaban en una voz y que se suma a esa otra gran cantidad de eventos que hace posible que llegue hasta mí, en un aeropuerto de Catalunya, mientras esperaba mi vuelo a Jerez). Esa es la foto que me ha recordado a aquello.

Capítulo tercero Geopolítica de la economía global
Capítulo tercero Geopolítica de la economía global

Se trata de un gráfico que se encuentra dentro de un estudio sobre geopolítica de Eduardo Olier Arenas. No lo he consultado porque conozca ni a quien firma ni a todas las personas y no personas involucradas en el hecho de que él firme este estudio. El analista que hablaba el día después del ilegalizado referéndum en Catalunya decía que los poderes gubernamentales podrían acabar de existir como representantes de territorios más o menos homogéneos, en los que una frontera actúa como cerco y todo lo que hay dentro de él se entiende como territorio gobernable. Hablaba de ejes comerciales transnacionales vinculados por relaciones entre materias primas y mercados. Es decir, parte de Catalunya, parte de Israel y unas zonas por ejemplo de Brasil, podrían acabar conformando un eje de traspasos comerciales que tuviesen sus propias leyes, sin que esto tuviese que negociarse con las leyes territoriales propias de cada “cercado” o nación, ya que estos dejarían de existir como tales. El analista puntualizó que esta situación era sólo una hipótesis, aunque bastante probable, y que lo que hacía era revelar la realidad de las influyentes relaciones comerciales transnacionales que caracterizan nuestro mundo globalizado desde hace 30 años (?) 20 (?) 80 (?)

Entonces he abierto el pdf, y me he encontrado en el estudio sobre geopolítica de la economía global con la siguiente cita:

Una guerra marcada de alguna manera por la geografía política, donde las fronteras físicas determinaban el contorno del poder político y, en consecuencia, el económico, especialmente el proveniente de los recursos naturales.

Está claro entonces que una guerra, de las mismas características de cambio radical en la manera de ver “la unidad”, ha llegado a través de un factor humano-no-humano. El Covid-19 (llamado virus chino por un líder de Vox) nos pone en situación, al menos de experimento serio.

Es flagrante ver un paro no de país (como el que necesitaba Catalunya) sino de unión europea (pese a las elecciones locales en Francia) causado por un enemigo invisible. Es flagrante ver cómo nos pone a prueba, y nos pone por delante entender qué es la co-responsabilidad. Por ahora yo tampoco la entiendo hasta el final, pero me sitúa en un lugar en el que todo es muy sutil y en el que la culpa y la crítica son desviaciones, porque provienen de la ira, y la ira es un ancla.

Es gracias a la densidad de la vida, que hace que las noticias nunca lleguen solas, que experimento ahora qué significa realmente tomarse en serio el amor. El Covid no viene solo, viene a sumarse con nuestras neuras, nuestros deseos de relaciones francas, reales y de confianza total, nuestras conciliaciones, nuestros hábitos de consumo y (ojo!) también de producción, nuestro miedo a la muerte y nuestra visión de la sociedad como familia, tan pisoteada por poderes coloniales, blancos, pudientes, industriales y patriarcales. Lo primero que se ha suspendido en España han sido las competiciones. Curioso. Partidos de fútbol y otros grandes eventos en los se gana por encima de un perdedor o perdedora, suspendidos. Las olimpiadas se resisten a caer, se enciende la llama en Atenas. Parece que el destino es ir a Japón en julio. Lss deportistas solo pueden entrenar en solitario y en casa. Ya no se le puede ganar a nadie. Queda prohibido competir. Parece que el Covid-19 en primer término conlleva la suspensión de todo lo que masivamente nos gusta como raza, y esto es la competición. En segundo término, se acaba con todo lo que significa el contacto, el ocio y la cercanía. En último término, el Covid parece venir a acabar con las diferencias. “Ahora todss podemos ser lss vulneradss”, dice Pol, con quien tengo la suerte de pasar la cuarentena.

Covid+mi vida, es igual a precipicio. También en el entorno rural, también en el campo. Aquí estábamos preparándonos para la resiliencia, teorizando sobre ella para poder ampliar las actitudes de la población con un programa que tendría lugar en Vejer de la Frontera de abril a junio y que hemos pospuesto por ahora para septiembre. De repente nos llega una prueba de fuego que no queremos oír. Tenemos el privilegio de tener espacio público no densamente poblado de humanas y humanos, respetamos ese privilegio y no ninguneamos las medidas. Podemos reposar, podemos observar y reconstruirnos, después del fuego. Ya que todo arde, por y con el Covid-19.

No son efectos colaterales, es lo que viene a sumarse a la densa red de eventos y condiciones que conlleva el Covid-19. En España, el rey (minúsculo) rechaza la herencia que pudiese tener de su padre, al que se le investiga por sus cuentas ocultas en Suiza. El rey emérito (el ya jubilado) se queda sin su “asignación”. En otro momento quizás no, pero ahora esto es un desenmascaramiento que viene a sumarse como un número minúsculo, a los cientos de miles de afectados. Una empresa alemana declara que Trump intentó quedarse con la exclusiva de la vacuna. Los bancos se organizan a última hora del domingo 15 de marzo para que la economía mundial no entre irremediablemente en recesión, “liberará fondos”. Llega una “dana” a España. Pensábamos en sistemas, yo al menos, en el que las conexiones explican los eventos desde otro lugar, pero aún siguiendo las lógicas causa-efecto. Pero esto parece una olla de espaguetis con poca salsa que lleva mucho tiempo en la nevera. No sabes dónde acaba un fideo y dónde empieza el otro, está claro que no todos son el mismo, pero solo podrías comértelo echándole huevo y haciendo una tortilla. Cambiando totalmente su entidad y sin hacerlo. Añadiendo, aportando.

¿En qué otra situación podríamos haber pensado que se requisaba la sanidad privada? ¿En qué otra situación cederíamos nuestras libertades fundamentales para no continuar con la escalada de llamamientos a la responsabilidad y acabar con tanques en las calles? ¿Con qué otra cosa podría haberse tensado tanto la diferencia entre cooperación y competición? 288 personas han muerto ya por los efectos del Covid-19 y estamos llegando a los 10.000 contagiados. La frontera entre Grecia y Turquía aloja a lss damnificadss de la guerra de Siria. ¿Se irán las fronteras al carajo? ¿Quedarán los estados reducidos, repartidos y reubicados en ejes trans-comerciales, en pequeños cercos emparentados por el intercambio? ¿O se acabará el sistema del capital?

Ser independiente es estar conectado.
No hay nada personal.
No hay “ellos”, sólo nosotros.


Jorge Gallardo Altamirano

Creador e investigador relacionado con las artes performativas. Desde 2014, colabora en la gestión de recursos educativos del ‘Paraje de los Molinos’ de Santa Lucía (Cádiz) con programas que plantean una visión ampliada de la ecología. Junto a la Asociación de Vecinos Pedro Esquivel desarrolla un programa de activación cultural con la comunidad local. Dentro de estos proyectos de acción comunitaria, desde marzo 2016 une sus fuerzas a Karmit Even-Zur y Pol Parrhesia para la organización y gestión de las residencias BeeTime. Se interesa principalmente por la ritualidad de los movimientos artísticos a través de una visión ampliada de lo teatral, generando territorios colectivos de crecimiento sensible. En su investigación doctoral “Epifanía consciente”, desarrolla ideas sobre la capacidad del arte para generar espacios en el que los grupos sociales puedan apropiarse de las herramientas artísticas, desmantelando las ideas de profesión y los roles de la autoría. En esta investigación se atienden igualmente las capacidades técnicas del cuerpo en acción que hacen posible la transformación de la mirada, elaborando una estimulación de las capacidades del ser en conexión con el entorno y su memoria.

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