Dentro de fuera / fuera de dentro – Inside outsider / outside insider

Estuvimos en El Factor Wow, al que fuimos invitados por Estefanía Muñoz para participar en la tercera jornada del ciclo de conferencias organizado por la Escuela de Arte Mateo Inurria en Córdoba, que tuvo lugar en el mastodonte de hormigón que mantuvo casi cuatro años sus puertas cerradas y sus salas sin usar. El C3A. La temática era, arte y sostenibilidad.

Hablamos más de abejas que de arte, más de creaciones de contextos que de obras, más de cuidados a lo que se deshace que de triunfos. Hablamos del campo, ese espacio infinitamente relacional.

De eso iba nuestra exposición y de eso va nuestro trabajo. De observar las relaciones entre lo humano y lo no humano. Gran parte del arte, suele presentarse como relator de las relaciones de lo humano con su historia, con su productos varios incluyendo por supuesto al arte mismo. No estamos fuera de esto nosotras. Pero tampoco estamos dentro del todo. Y de eso me di especial cuenta cuando usé más de dos tercios de nuestro tiempo en El Factor Wow para hablar de abejas.

No es que nos sintiese extrañas, pero un poco. Más que impostoras o de merecedoras nos sentí inside-outsiders. Quizás más que nunca y desde la esfera de lo personal, ya que la vida es muy curiosa y tiene sus puntos de encuentros ocultos.

En la siguiente presentación (había otra paralela en la sede de la escuela pero no nos daba tiempo a ir), apareció una cara conocida en la pantalla. Durante la emotivísima presentación del alcalde de Genalguacil, pueblo museo, apareció Álvaro Albaladejo, que me mandó un besazo para los ponentes. De repente, teníamos tacto.

Hubo amigas de amigas, o directamente amigas, reflejadas en la pantalla y en directo, que aparecían colaborando en otras redes, más del arte, que no por eso menos nada.

La especulación en el mercado (tan criticada, aceptada y querida) apareció como tema en la cena de micheladas y jalapeños con melva, ya en la noche. En mi cabeza aún estaban los nombres rondando, de galeristas, de personajes ilustres, artistas reconocidos, estrategas…

“No confío en la inmaterialidad del arte”, dijo una voz. “Me cansa”.

Yo estaba hablando del ser que está más allá de la colmena. “Esto me interesa”, dijo la voz. “El ser que excede al cuerpo”. Ante el interés empecé a soltar la chapa, y hablé de una bacteria “patógeno” o colaborador de las abejas, según se mire, llamada Wolbachia. Un tema que me tiene loco. En otro espacio tiempo y al lado de una rebaná de pan con manteca en la Venta el Toro, junto a María Ptqk, hablé de Wolbachia y también eché humo.

Pasamos un rato hasta sacar de guguel la fecha exacta del orinal de Duchamp. El arte conceptual ya tiene más de un siglo, concluimos, pero lo de presentar una idea totalmente sin materia quizás no. Lo que sí es seguro es que lo de pujar en una subasta para revalorizar tu propia obra, quizás sea algo súper reciente. Pienso en los Carasso, sin ser pelota, y en otras gentes, valorando el acierto de su nomenclatura, la claridad. ¨Componer saberes, diseñar espacios para el tacto, trabajar en la disminución de los privilegios, en los contextos igualitarios, en decolonizar nuestra memoria(1).

Me había quedado a dormir en casa de mi amiga Amelia, madre de día en Córdoba. Entre ella y Estefanía, tuve dos conversaciones sobre autismo. En la estación había dos mellizos hindúes autistas con sus padres esperando sentados frente a mí. Ella se llamaba Puja, tenían ambos como unos quince años. Eran enormes. Estefanía me había dicho lo difícil que era para un autista distinguir el afuera del adentro. Steiner decía que las abejas eran animales semi encarnados, también lo dije en la cena de las micheladas, y que esto las hacía vehiculantes entre materia y éter.

En la estación, me senté frente a los hermanos mellizos que conviven con personas que los dotan de un diagnóstico dentro del espectro autista para poder aislarlos en un afuera, había estado meditando durante todo el día, deambulando por la ciudad mirándome sólo hacia dentro, pero sin dejar de estar afuera, mirando el mundo.

Todas nosotras pasamos por situaciones así, con ayuda del arte, su mundo, la meditación o los diagnósticos. O eso nos deseo.

Que estemos todas dentro.
Y estamos todas fuera.

Jorge Gallardo Altamirano


Coincidencias plus (que no caben)

  • 1. Lo de “decolonizar nuestra memoria“, es algo que me ronda desde que me encuentré con mi amiga Amé Julieta en la exposición Daniela Ortiz. De nuevo una persona que hacía añísimos que no veía, de nuevo amiga de amiga de amiga, piel de mi piel de mi piel de mi piel. A Julieta también le hablé de abejas. No hablé mucho con Daniela. Estaba asustado de mi propia blanquitud homo/binormativa de hombre cis. A Julieta le hablé de cómo se nos mueren los enjambres y de cómo los rescatamos, pero sobre todo hablamos del tiempo que hacía que no nos veíamos, y le enviamos un selfi a nuestra amiga Maria.
  • 2. Esta María es amiga de Estefanía, quien nos invitó a Wow!
  • 3. Con Daniela me quedé pasmao al saber que una de sus obras en la exposición del Virreina que acababa de ver (estaba allí trabajando) había sido producida por Beautiful Movers también en Córdoba, un festival organizado por Ángela, Naza y Juandi, de Vértebro.
  • 4. Durante el segundo Beutiful Movers estuve en la misma sala del C3A participando en la performance Los Besos, de Aitana Cordero. Ahí hubo también grandes momentos de unión entre los adentros y los afueras.
  • 5. Para acabar, me encontré con Alba Blanco, amiga del instituto, profesora de la escuela Mateo Inurria y a la que hacía años que no veía. Cuando entró en la sala, paré la conferencia y fui a darle un beso. Lo había advertido al principio. Primero el acto, las formalidades luego. 😉

Photo by Wolfgang Hasselmann on Unsplash


Jorge Gallardo Altamirano

Creador e investigador relacionado con las artes performativas. Desde 2014, colabora en la gestión de recursos educativos del ‘Paraje de los Molinos’ de Santa Lucía (Cádiz) con programas que plantean una visión ampliada de la ecología. Junto a la Asociación de Vecinos Pedro Esquivel desarrolla un programa de activación cultural con la comunidad local. Dentro de estos proyectos de acción comunitaria, desde marzo 2016 une sus fuerzas a Karmit Even-Zur y Pol Parrhesia para la organización y gestión de las residencias BeeTime. Se interesa principalmente por la ritualidad de los movimientos artísticos a través de una visión ampliada de lo teatral, generando territorios colectivos de crecimiento sensible. En su investigación doctoral “Epifanía consciente”, desarrolla ideas sobre la capacidad del arte para generar espacios en el que los grupos sociales puedan apropiarse de las herramientas artísticas, desmantelando las ideas de profesión y los roles de la autoría. En esta investigación se atienden igualmente las capacidades técnicas del cuerpo en acción que hacen posible la transformación de la mirada, elaborando una estimulación de las capacidades del ser en conexión con el entorno y su memoria.

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