Anacronía discontinua

Anacronía discontinua

Sobre algunas cosas de entre las sucedidas en febrero de 2018 y hacia donde derivaron

El grupo de investigación AGI sigue en movimiento y hace poco (el pasado mes de mayo) volvía a proponer una interesante sesión, esta vez con T.J. Demos, autor de “Decolonizing Nature: Contemporary Art and the Politics of Ecology”. Antes, en febrero, el grupo organizó el symposium “Mutating ecologies in contemporary art: matter, ethics and subjectivity”. Sobre ello y nutrido por el paso del tiempo, queda ésta a(na)cronía. Un plato enfriado y recalentado a propósito.

 

Asistimos al symposium “Mutating ecologies in contemporary art: matter, ethics and subjectivity” organizado por el grupo de investigación AGI (Arte, Globalización, Interculturalidad) del departamento de historia del arte de la Universidad de Barcelona. Coincidiendo con el evento tenían lugar en Barcelona varias llamadas a la colectivización de mis deseos. Por un lado el festival Sâlmon, aparentemente sin conexiones con las “humanidades ambientales”[1] y por otro la exposición Beehave, en la Fundación Miró, toda una sorpresa para nosotrxs. A parte de estas conexiones tan directas con nuestros haceres en Bee Time, el CCCB aún tenía programada en esos días la exposición titulada “Después del fin del mundo”, a la que no pude asistir por falta de tiempo, ya que en esos días como digo ocurrían demasiadas cosas interesantes en la ciudad. Me dejé guiar por varias voces que hablaban de demasiada espectacularidad, pero aún así me quedé con ganas de ver el trabajo de Rimini Protokoll. Con todo, fueron unos días intensos que recojo dos meses después. Una crónica con distancia que se mezcla con quizás demasiadas otras ideas, agolpadas y agitadas entre sí. Co-penetración de vaginas/penes. El post se divide en capítulos y en él se recogen sólo parte de lo ocurrido en el primero de los paneles acogidos por el symposium. A ello se le añaden otros pensamientos y lecturas, para intentar construir un discurso sobre la creación de la identidad polimórfica e inestable en un posible sistema de relaciones igualitario.

  1. Sauvagnargues y el reparto material de los cuerpos

    El symposium “Mutating ecologies in contemporary art: matter, ethics and subjectivity” que tuvo lugar en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, comenzó con las intervenciones de Chistian Alonso y la profesora Anna Maria Guasch y estuvo seguida por la “keynote talk” de Anne Sauvagnargues. Después de esto siguieron cuatro paneles con cuatro intervenciones, menos el último, con tres. Un total de quince. Sus relaciones fueron comentadas por el público a través de la mediación de Julia Ramírez Blanco.

    “Afectar es ser afectado”, Christian introduce a Anne Sauvagnargues haciendo referencia a uno de sus textos, publicado junto a otros autores en “De animales y mostruos” por el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona que acogía el symposium de 12 horas de duración. Deleuze, Guattari y Simondon principalmente, sirven de arbotantes para levantar las catedrales-idea. Entré en un estado de desmaterialización total alrededor de las siete de la tarde. Fue progresivo. Se me metió en el cuerpo la catedral entera.

    La profesora Sauvagnargues habló de individuaciones que no generan representación posible o que contienen en sí mismas una (in)capacidad, una discreta irrepresentabilidad. Como representativas se nombraron aquellas imágenes que entran en la memoria sustituyendo lo real, convirtiendo esta entidad tan difusa en una lejanía inalcanzable. Bajo esta estructura de poder dibujada por el lenguaje se articulan las ideas de creación y genialidad, con la consecuente invención de la historia del arte como historia de ránkings y la valoración de lo artístico como estado de excepción, siguiendo las ideas de Isabell Lorey.

    Pero no sólo eso, sino que también bajo esta estructura de poder generada por el lenguaje representativo se generan la excepcionalidad del hombre heterosexual, blanco, sexualmente capacitado, maduro, funcionalmente normatizado, emprendedor, conquistador e impos(i)tor. Un rol que ejerce no sólo sobre el propio ser humano, sino también sobre el resto de las razas, orgánicas e inorgánicas, ese largo tiempo que desde el Neolítico dibuja el arco del ahora llamado Antropoceno[2]. Donde coloca la profesora Sauvagnargues el motivo de nuestros problemas de relación con lo natural. Acometiendo con fuerza sobre todo a esto que entendemos como inorgánico, Anne hizo referencia a la filotecnosofía (el amor a la tecnología) como manera de proyectar una nueva subjetivización emotiva que provenga de la suma de cuerpo y técnica. El proceso de subjetivización recoge para Sauvagnargues todas las relaciones que le circundan, dándole tanta importancia al sujeto que mira como al algoritmo que cifra su perfil, trascendiendo el propio cuerpo-sujeto. Anne pedía que mirásemos bien lo técnico, con especial atención a la realidad algorítmica, a los procesos químicos que para ciertas concepciones figuran como inactivos en la construcción de la identidad.

    Sauvagnargues expuso sus últimas ideas usando el término francés “milieux”, “my chair is a technical milieux between motricity and perception”. Los brincos en la silla, en su “milieux”, le servían de ejemplo para hacer entender que la construcción de la subjetividad parte de la cooperación entre ser y técnica[3]. Durante la borrachera de boxeador a punto de caer y perder por K.O que me provocó Sauvangargues, subió a la palestra Daniela Voss, después de un breve café. Entre Sauvagnargues y Voss se dibujó una posibilidad en la que la subjetividad no se construiría a través de la propiedad competitiva y violenta de los territorios (las formaciones de los estados-guerra que son nuestros cuerpos capitalizados, como dice Brigitte Vasallo), sino entendiendo el co-relato provocado por la continuidad del yo en las otras y en lo otro, también en lo inerte.

    “The form of an icon is a process that involved more than a genius”. Daniela parafrasea a Simondon para desmontar la idea del arte como producción individual que pertenece e implica solo a quien la ejecuta. Voss planteó entre muchas otras cosas la comunicación entre materia y subjetividad en términos de “modulación”. Incluyendo también la vida inorgánica, como acababa de hacer Sauvagnargues con el ejemplo de los algoritmos y de la silla, Voss se sirvió de la obra de Antonio Fiorentino.

    Antonio Fiorentino: Dominium Melancholiae. 2015. Print on dibond. 100 x 70 cm
    Antonio Fiorentino: Dominium Melancholiae. 2015. Print on dibond. 100 x 70 cm

    A la intervención de Voss, mucho más amplia e interesante que lo que aquí recojo, prosiguieron las intervenciones de Quelic Berga, Javier Melenchón y Pau Alsina (creo que Javier no estaba). Presentaron su proyecto sobre digitalización y visualización de datos, que incluía una visión sobre la información que intentaba producir un relato no jerárquico o multi-jerarquizable. Yo me desvié hacia un proyecto anterior de Quelic Berga, sobre abejas!

    Hanna Husberg presentó la tercera intervención del panel, sobre el proyecto en proceso “On air and imaginaries”, que describe cómo la sociedad china va formulando palabras nuevas para nombrar el aire tóxico, normalizando su existencia. Una lectura muy sugerente que abrió el aire en una nueva dirección.

    El último en el panel fue Uter Project, presentado por Carles Garcia O’Dowd. El proyecto nace en relación con el colectivo beehive, cuyas acciones se centran principalmente en la capacidad del dibujo para situar un mapa multilegible, donde el narrador va eligiendo las zonas a las que referirse mientras la audiencia puede seguir observando el resto del dibujo y observar las múltiples relaciones que ofrece. Las temáticas suelen rondar la convivencia política y en concreto Uter (útero en catalán) trabaja sobre las construcciones sociales de la mujer, las invasiones a sus cuerpos por parte de los sistemas de dominación. A través de las conexiones que se realizan en los dibujos, se intenta multiplicar los puntos de vista sobre los individuos, desde la cercanía del storyteller.

  2. Identidades sin límite, existencias paradójicas y colaboraciones salvajes

    La subjetividad, con esta implicación de lo inorgánico y de lo inerte en su proceso de construcción, es descaradamente trans-individual, es decir, acoge más de un cuerpo. Por ende y relacionando esta idea con la organización sistémica de la naturaleza, el proceso de domesticación (domus, casa / intimidad) podría ser considerado como bi o multi – direccional. En teoría podría decirse entonces que las abejas nos domestican tanto como nosotras a ellas. En la práctica, distinguir el abuso representado por una domesticación industrial de una relación simbiótica de cuidado entre razas es algo que a menudo nos ocupa tanto en las residencias Bee Time como en la comunidad de aprendizaje en Apicultura Natural. Podría pensarse que los procesos de domesticación son reversibles, pero las agresiones al planeta nos hacen conscientes de que no todo lo salvaje avanza hacia lo colaborativo. Más que pensar en una bondad evolutiva de la naturaleza, pueden observarse relaciones en la formación de identidades de los ecosistemas que superen estas dicotomías generadas en el territorio del poder humano y expandan o difuminen las fronteras entre abuso y cooperación. En la integración de lo salvaje y lo colaborativo aparecen sistemas de relaciones paradójicas y adaptables, colaborativas en tanto que no jerárquicas, no impuestas, negociables entre iguales y diversas en tanto que contienen espacios de vulnerabilidad que posibilitan la integración de la diferencia. Algo parecido a esto es lo que busca la apicultura natural, un estado post productivo de relación entre humanos y abejas. Un estado protector correlativo, de ellas a nosotras y de nosotras a ellas.

    salvaje colaboración

  3. Anarquía y posesión

    Laocoonte dudó y lo hizo con firmeza. Su tierra iba a ser invadida, su confianza traicionada, su memoria destruída por los mismos dioses a los que servía. Laocoonte era el sacerdote de Troya, castigado tras advertir de la posible trampa que estaban tendiendo los dánaos (griegos) con su caballo a las puertas de Troya. Una manera de generar una lectura distópica del arrebato sería reclamar su existencia como mártir resistente, su confianza en aquellos que lo miran, inventar su último pensamiento “no tendré herederos pero esculpirán sobre mí”.

    Timeo danaos et dona ferentes, temo de los dánaos hasta cuando traen regalos, decía Laocoonte mientras observaba el caballo en las puertas de Troya. El caballo que invadiría Troya y que luego nosotras recordaríamos como el caballo triunfante en vez de como el caballo usurpador. El sacerdote de Apolo (o Poseidón en otras versiones) fue castigado por Atenea (o por el mismo Poseidón). Su falta, la de lanzar antorchas de fuego sobre el caballo de madera. Laocoonte fue estrangulado por dos serpientes que acudieron inmediatamente después atravesando el mar. Las serpientes se enroscaron en su cuerpo y en el de sus dos hijos, como cuenta Virgilio en la Eneida. Una destrucción que acaba con la posibilidad de memoria futura sobre el saqueo y que simboliza la usurpación a los herederos “naturales” sobre la propiedad de sus padres.

    Laocoonte y sus hijos, Imagen: Chris Pearrow
    Laocoonte y sus hijos, Imagen: Chris Pearrow

    Relaciones del lenguaje y de la representatividad de los sujetos que dejan totalmente de lado la imperdurabilidad del ser, otorgando un sistema de continuidad para la conservación de nuestra existencia unidireccional a través de nuestros bienes. La polimorfia de las sucesiones, la desviación de los herederos, su ramificación descastada, puede aportar cierto grado de ductilidad, pero no el suficiente como para poder asumir la suspensión del sistema representacional. Pero la construcción co-relativa de subjetividades (esta idea de casta que ahora detestamos) ha servido como sabemos para construir el sistema capitalista y su fortificación. El sistema de patentes, los registros de propiedad intelectual, las herencias, los sueldos vitalicios, las propiedades inexpropiables, las monarquías y otros títulos de favor heredados, poderes obvios, como dice Byung-Chul Han[4], se relacionan con la idea de propiedad privada como bien que se hereda y que sólo puede ser “usurpado”, nunca compartido. La idea de propiedad contiene como corelato la perdurabilidad de lo que se posee, en un continuo temporal figurado como para siempre roto solo por la guerra. Nada se compra para un rato y todo puede robarse con un arma. El “para siempre” prometido por el sistema de propiedad alarga nuestras vidas después de nuestra hora de morir.

    La idea de propiedad difundida por el capital, estabiliza el yo como principal signo de todo lo que perdura, siendo necesaria su defensa y protección. Laocoonte efectúa con su existencia distópica de mártir el mismo procedimiento. El castigo de Atenea (o de Poseidón) al abarcar a la descendencia de Laocoonte, acabó con la posibilidad de que alguien pudiese reclamar las pertenencias tras el saqueo y situó su identidad fuera del nuevo cerco erigido por los triunfadores.

    Por otro lado, la movilidad identitaria es signo de debilidad, nos acerca a lo dudoso, deshace el yo como idea que el sujeto mantiene y posee, evidencia la muerte y la caducidad. Pero habría que considerar que efímeras son las construcciones de nuestras identidades como efímeras son nuestras relaciones, generadas por proximidad, mediación técnica, mutua afección, expansión, reparto y convivencia de cuerpos en otros cuerpos.

  4. .

    Tengo dos relaciones con dos perrxs que viven en la misma casa que yo. Me empeño en no llamarlos “mis perros”. Ha llegado otra perra, Lilith, y no caben en la caseta. He salido para ver qué pasaba, estaban ladrando. La casa que comparto con lxs perrxs no está vallada y los vecinos tienen gallinas sueltas. Así que los tengo que atar si no están dentro de casa para que no se las coman. Los acababa de echar porque la chimenea se estaba apagando. Es tarde y quiero estar en el momento de antes de dormir cuando quiera, permitirme el capricho de la vigilia vacía. Cuando he salido, creía que tenía que decirles a lxs perrxs que viven conmigo que tenían que colectivizar el espacio de dormir, la caseta, su espacio más íntimo y compartirlo con Lilith. He tardado un poco en darme cuenta de que Lilith se había llevado el hueso del jamón al que ellxs no podían acceder por estar atados, no por ser de mi propiedad sino por proteger la propiedad de otrxs. Un hueso que les pertenecía por mera proximidad y que Lilith se ha llevado aún más lejos de ellxs. Así que estaban lxs dxs tirando de las cadenas. La actitud de Lilith tampoco estaba del todo bien, se estaba aprovechando de las circunstancias. Así que he mirado a Lilith y le he dicho: “si no hay suficiente pan, habrá que colectivizar el hambre”.

 



[1] Su relación me parece un tanto esporádica y la observo ante todo en prácticas colectivas en las que se descentra la autoría y se reorganizan los sistemas de comunicación, algo por otro lado bastante usual en el arte escénico contemporáneo, creando corrientes como la de la escena expandida, de la que el festival Sâlmon lleva haciéndose eco durante seis ediciones.

[2] Sobre como el arte puede tomarse como herramienta para este cambio de Era, resulta de especial interés la labor de CENDEAC, Murcia, en sus cursos de arte contemporáneo POST ARCADIA, cuya segunda edición también se llevó a cabo durante los pasados meses de febrero a mayo. http://www.cendeac.net/es/curso-de-introduccion-al-arte-contemporaneo/post-arcadia-2

[3] Algo que puso de manifiesto Beatriz Regueira en el panel número 2.

[4] Byung-Chul Han (2016). Sobre el poder. Barcelona: Herder. pg. 78


Jorge Gallardo Altamirano

Creador e investigador relacionado con las artes performativas. Desde 2014, colabora en la gestión de recursos educativos del ‘Paraje de los Molinos’ de Santa Lucía (Cádiz) con programas que plantean una visión ampliada de la ecología. Junto a la Asociación de Vecinos Pedro Esquivel desarrolla un programa de activación cultural con la comunidad local. Dentro de estos proyectos de acción comunitaria, desde marzo 2016 une sus fuerzas a Karmit Even-Zur y Pol Parrhesia para la organización y gestión de las residencias BeeTime. Se interesa principalmente por la ritualidad de los movimientos artísticos a través de una visión ampliada de lo teatral, generando territorios colectivos de crecimiento sensible. En su investigación doctoral “Epifanía consciente”, desarrolla ideas sobre la capacidad del arte para generar espacios en el que los grupos sociales puedan apropiarse de las herramientas artísticas, desmantelando las ideas de profesión y los roles de la autoría. En esta investigación se atienden igualmente las capacidades técnicas del cuerpo en acción que hacen posible la transformación de la mirada, elaborando una estimulación de las capacidades del ser en conexión con el entorno y su memoria.

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