Relocation of swarms – Apijanda Stories

…se creía que las abejas mismas llevaban el delicado filamento de la vida del cielo o de los dioses – la vida que se da al nacer a todas las criaturas vivientes, incluyendo a los hombres. Y a la muerte de una criatura llevan el filamento o el alma de vuelta al país donde, como dice Virgilio, `no hay lugar para la muerte y donde las almas podrían volar libres, recorriendo los cielos profundos para unirse al número imperecedero de las estrellas’.

George Ewart Evans, ‘Pattern Under the Plough’

El enjambre en el cementerio de San Fernando

El enjambre en el cementerio de San Fernando

Nos llama un bombero para decirnos que hay abejas en el cementerio de San Fernando. ¡Y allá que vamos! Cuando llegamos al cementerio, nos reciben dos sepultureros, un administrativo y otros más que serían amigos de ellos. Nos llevan a ver el enjambre y este se había alojado ¡en un nicho! Sí, digo bien, se metieron en un nicho y allí construyeron su colmena. Aunque pensándolo bien, ¿qué lugar hay más tranquilo que un nicho? Habían encontrado un hueco en la parte inferior de la lápida a la altura de la repisa para colocar flores.

Las estuvimos observando un rato y vimos que ya estaban asentadas y que estaban entrando con polen. Era curioso observarlas porque venían volando a lo largo del pasillo y cuando llegaban a la altura de la entrada giraban noventa grados y se metían a acompañar al difunto. Igual que hacen los visitantes, salvo que estos se quedan fuera, dentro tiene que oler mal. Les decimos al personal del Ayuntamiento que para acceder a la colmena hay que retirar la lápida y abrir el nicho y que por tanto hace falta permiso del Ayuntamiento.

Dos días más tarde nos llamaron para decir que ya tenían todos los permisos concedidos. Una vez estábamos listos para abrir el nicho, nuestra esperanza es que hubiera una tapa interior que se suele colocar para proteger la caja antes de colocar la lápida. Y por eso esperábamos que la colmena se alojara en el espacio entre esa tapa y la lápida. Cuando se retiró la lápida, nuestra sorpresa fue que no, que no había tal tapa y nos apareció el ataúd allí delante, en todo su esplendor. Bueno, decir “en todo su esplendor” es mucho, ya que lo que había allí era una caja de zinc que contendría al difunto principal con una caja de madera encima hecha con tablas de aglomerado que contenía unas bolsas con restos de otros seres queridos. Afortunadamente la colmena no estaba pegada a la lápida, con lo que ésta se retiró con facilidad, pero se colocaron en la parte delantera del nicho, lo que facilitaría su retirada. Por si alguien lo pregunta, gracias a dios, no olía mal, eso sí, había alguna cucaracha allí. Y el nombre de los espíritus que lo habitaban tampoco los sabemos.

Una vez pusimos todos los panales en nuestra caja, las colocamos con la piquera de cara al nicho y todas las abejas que habían afuera fueron entrando tranquilamente. Lo que nos llevó un buen rato hasta que vimos que no había abejas fuera.


La colmena se la llevaron a la finca de Seka y Tania esa misma noche. Le pusimos de nombre “Las Profanas” por lo atrevidas que fueron. A la mañana siguiente cuenta Seka que estaban entrando y saliendo con cierta normalidad, pero en unos días dejó de observarlas y habían desaparecido. Se ve que a estas abejas les gusta vivir en un nicho para acompañar a un difunto. Igual las abejas tienen contacto con el más allá y con los espíritus y no lo sabemos. Nada, en la próxima reunión sacamos una güija para averiguarlo y para descubrir a qué cementerio se han ido a vivir. En fin, ha sido una magnífica experiencia esta del cementerio.

Àngel Sigler


Un enjambre en un baño seco

Nos avisaron de un enjambre en Chiclana, dentro de un baño seco que estaba en construcción. Llegamos anocheciendo y evaluamos qué hacer. Llevábamos una caja Warré, con los cuadros preparados con hilos para poder colocar los panales de cera. Había unos tres o cuatro, medianos que ya habían sido construidos por la colonia de abejas. Pusimos mucho humo e intentamos “llamar” a las abejas dando toques en la nueva caja, pero las abejas no terminaban de entrar en la Warré, así que pensábamos que quizás habíamos dejado la reina fuera. Recogimos todo el resto de abejas a cepillo, tardamos unas dos o tres horas, pero al final decidimos dejar la colonia dentro de la Warré durante una noche con la piquera abierta dentro del baño seco, para que entrase el resto.

Al siguiente día volvimos para cerrar la piquera y trasladar la colmena a Santa Lucía, también por la noche. Dos abejas estaban fuera y las recogimos en un bote. Se colocaron los panales que no se pusieron el primer día, en el alza, con el techo de por medio. Al día siguiente unificamos todo en una caja y les dimos el primer tratamiento de Hive Clean. Tras unos días dudamos de si estaba allí la reina, así que le pedimos a Manolo Vigilia (un apicultor local con mucha experiencia) que la observase. No llegó a ver a la reina, pero por la puesta se pensó que quizás si que estaba. Se eliminó una de las cajas y la Warré quedó con una sola caja, con casi todos los panales empezados y derechos. Prospera bastante bien. Se le aplicaron los 3 tratamientos con Hive Clean, parecen sanas y muy activas.


Ha sido el traslado más progresivo y quizás más costoso en término de horas y días dedicados de esta temporada, pero por otro lado, creo que haber ido paso a paso con ellas ha hecho que la colmena prospere y esté bien situada. Respetar la lentitud necesaria del proceso, aunque sea sólo para tratar una colonia de abejas, sugiere un tipo de atención al mundo natural que también pudimos observar en la construcción del jardín melífero. En cada movimiento se generan cambios en la percepción de la naturaleza. La lentitud opera generando posibilidades de diálogo, en el que la intervención pueda ser cariñosa, cuidadosa, afectiva. Las decisiones se tomaron después de una conversación entretenida en la que se sopesaban pros y contras.

Dejar la caja en el lugar en el que estaba la colonia durante un día fue esencial para poder trasladar el máximo número de abejas dentro de la colmena. Observarla durante varios días, nos permitió ayudarlas a “sentirse en casa”. Esperemos que durante la primavera que viene, la colonia esté fuerte, crezca y pueda reproducirse al siguiente año.

“Piano, piano si arriva lontano”, como dicen los italianos.

Jorge Gallardo Altamirano


Calendario y sendas melíferas

El calendario que estamos elaborando es sobre plantas locales con alto contenido en néctar que beneficiarían a las abejas. Podríamos ir obteniendo esquejes y recolectando semillas de estas plantas para sembrarlas luego en nuestros propios jardines y para nuestros vecinos. Así podríamos trabajar la idea de las “sendas melíferas”.

Más adelante incluiremos en este calendario, plantas silvestres y hortícolas, como guisantes y judías, que también alimentan mucho a los insectos polinizadores. Y por último haremos algo parecido para árboles y pastos melíferos.

Calendario de plantas melíferas
Calendario de plantas melíferas

En 2018, tras un estudio realizado en Alemania, se concluyó que la población de insectos voladores de Alemania había descendido en un 75% en tan solo 25 años. A raíz de estos resultados, en Malborough, un pequeño pueblo del Reino Unido, iniciaron el proyecto Bee Roadzz para crear una senda con plantas melíferas y protegida de pesticidas. Su finalidad era crear una reserva alimenticia y lugar de anidación para las abejas e insectos uniendo diferentes paisajes por medio de este sendero vegetal.

Los objetivos de Bee Roadzz (las sendas meliferas) son sensibilizar al público sobre las abejas y su situación en general; animar a todos a contribuir, como puedan, a unirse al paisaje creando un hábitat de anidación y alimentación más amigable para los insectos polinizadores; contribuir activamente a los proyectos de observación científica de los insectos y crear un modelo de respuesta a la crisis de los polinizadores basado en acciones efectuadas por la comunidad.

Han creado unos senderos vegetales entrelazados que unen diferentes poblaciones y espacios para que las comunidades de insectos de alrededor tengan acceso libremente a la comida y lugares donde vivir. Se estima que hay que dedicar un 2% del terreno con una intensa biodiversidad de plantas, además de agua limpia, para proveer las necesidades mínimas de estos insectos.

Hicieron un trabajo previo de convencer a los dueños de los terrenos involucrados en el proyecto para que participaran y no usaran pesticidas en esas áreas, así como comprometerse para proveer fuentes de agua limpia. Posteriormente, irían sembrando semillas y plantones de plantas acordes con el proyecto para fomentar la biodiversidad.

Fuente: Permaculture Magazine No 100 – Verano 2019
Más información: transitionnetwork.org

Kerry Bernal Coates


Este proyecto forma parte del programa de sensibilización y fomento de la apicultura natural como agente cooperante en modelos de restauración ecológica: ARTE PARA EL CAMBIO, en el marco del Proyecto europeo ¡No hay un PLANeta B! llevado en España por el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad internacional (FAMSI) y financiado por la Unión europea a través del Programa DEAR.


beetimers

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